La ponencia abordó cómo la industrialización del proceso constructivo no se limita únicamente a la fabricación de la vivienda o de los módulos, sino que se extiende también a la gestión integral de los componentes del edificio.
Desde esta perspectiva, elementos como la envolvente, las carpinterías, los cerramientos o los sistemas repetitivos pasan a formar parte de un sistema global diseñado bajo criterios de modularidad, estandarización y economía de escala.
Este enfoque permite optimizar no solo el producto final, sino todo el proceso, desde el diseño hasta la ejecución.