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Dentro de nuestro primer número de la revista inMAG
visitamos a José Luis y Rosana en su actual hogar inHAUS en Valencia.
Nos cuentan cómo hicieron la casa de sus sueños realidad
y su experiencia durante todo el proceso.

Hola, ¿a qué os dedicáis?
Tenemos una empresa de pintura.

¿Por qué disteis el paso de tener una casa inHAUS?
José Luis (JL): Vivíamos en un piso y decidimos que queríamos vivir en una casa más grande en un terreno propio. Teníamos el handicap de los tiempos que transcurren entre la venta de nuestro piso y el traslado a la nueva casa. inHAUS nos ofrecía rapidez en la presentación del proyecto, unas fechas perfectamente definidas para la ejecución y unos diseños de casas que nos enamoraron.
Rosana (R) : Tenemos dos niños pequeños y queríamos darles una casa más grande y cómoda para poder disfrutar en familia al máximo. La agilidad para el cambio de casa que nos ofrecía inHAUS y sus diseños terminaron de convencernos.

Retrocedamos en el tiempo… ¿cómo empezó todo? ¿Por qué disteis el paso de contactar con inHaus?
JL: Cuando decidimos hacer el cambio a medio plazo, buscamos una parcela que nos gustaba y la compramos. A partir de ahí empezamos a mirar qué tipo de proyecto podría encajarnos y no nos decidíamos por nada, no encontrábamos nada que nos convenciera del todo. Mi mujer fue la que informándose y mirando conoció la empresa inHAUS. Me gustó la idea y fuimos a la Jornada de Puertas Abiertas (JPA en adelante) para visitar la fábrica.
R: En principio fue como algo raro de hacer porque no estábamos acostumbrados, nadie se había hecho la casa así… y cuando fuimos a la fábrica nos encantó. Nos enamoramos.
JL: Yo tenía mis dudas. Por mi trabajo estoy mucho en las obras, visitando casas, y cuando vi la forma de trabajar en fábrica fue lo que más me convenció. Todo tan mecanizado, tan profesionalizado… me gusto mucho, tan… controlado.

Cuando fuimos a la fábrica nos encantó. Nos enamoramos.

Os apuntasteis a la JPA sin saber lo que os ibais a encontrar… ¿cómo fue ese día? ¿fuisteis solos o fuisteis con los niños?
R: Fuimos los dos solos y allí conocimos a parte del equipo. Nos encantó como nos explicaron todo. Cuando terminó la jornada nos quedamos a hablar con una de las arquitectas sobre el proyecto. Ella nos ayudó a encauzar la idea y nos hizo ver cómo hacerlo posible.
JL: Yo era bastante reacio al tema, fui ese día realmente porque mi mujer insistió (risas) y porque tenía algo de curiosidad por ver de qué iba. Pero ese día salimos los dos convencidos.

Y cuando salisteis de la JPA, ¿qué sensación os quedó? ¿Era un enamoramiento sin más y pensasteis que no acabaría de cuajar o lo teníais claro desde el principio?
R: Yo sí, yo lo tenía bastante claro. Él tuvo dudas pero más tarde Nuria, la arquitecta que nos acompañó durante el proceso, se ocupó de despejarlas todas y nos propuso cosas muy chulas. Yo lo tenía muy claro que me gustaba y la quería.

En cuanto a la ideación de la casa, partisteis del modelo Alcudia, ¿cómo la personalizasteis?
R: Exacto, en un momento Nuria nos montó la casa (gestualiza con las manos una construcción) y fue la casa que es ahora.
JL: El día de JPA le enseñamos la parcela y nos dibujó cómo iba a ser. Después de eso se tantearon otras ideas pero finalmente fue la primera configuración que ella nos dibujó.

Y entonces, cuando ya teníais encajada del todo la idea, decidís ir adelante… os presentan a Esther, ¿cómo es la experiencia del desarrollo del proyecto? Materializar lo que habéis estado hablando, la elección de materiales, …
R: Fue todo muy fluido. En una mañana decidimos casi todo. Lo teníamos todo bastante claro, coincidimos mucho (se lanzan una mirada en la que se palpa la complicidad entre ellos).
JL: El estilo que a nosotros nos gusta con el estilo que nos ofrecía inHAUS es que prácticamente todo nos gustaba, unos acabados más y otros menos pero no había nada que no nos gustara entonces en muy poco tiempo lo decidimos todo.

Todo el equipo muy cercano e ilusionado como tú lo estás.

Vale, entonces tenéis todo el proyecto desarrollado, ya tenéis licencias y se empieza a fabricar vuestra casa… ¿cómo es ese momento en que recibís la noticia de ‘ya, vuestra casa va a entrar en fábrica’?
R: La espera fue con muchas ganas, ya no vivíamos en nuestra casa anterior, ya la habíamos vendido.
JL: El shock fue cuando nos enviaron una foto de la casa en montaje en la que se podía ver ya la estructura, eso fue alucinante.
R: Fuimos a verla a la fábrica cuando todavía estaba solo la estructura y sentimos una emoción inexplicable. Fuimos con los niños y fue muy emotivo. Fue un momento muy bonito el que tuvimos.

Ya tenéis la casa, está en proceso,… y José Luis, tú fuiste a ver la casa a la fábrica sin Rosana, ¿cómo es esta sensación?
JL: Es muy llamativo ver a toda la gente trabajando y un detalle es que ella (mira a Rosana), con lo que yo le transmití, le dio tanta confianza que me dijo ‘no quiero ni ir a verla, quiero verla cuando la traigan’. Así que la vio en estructura y después a los 2-3 meses ya terminada cuando la trajeron.
R: Nos decían mucho que la casa en la fábrica no tenía luz natural y que cobraba vida cuando la colocaban en su destino final, así que como me encantan que me sorprendan me dije para qué la iba a ver en la fábrica… yo ya confío y ya sé lo que va a ser. Cuando la pusieron fue un impacto.
JL: Lloró… (sonríen los dos)

Bueno,  el día de la implantación lo vivísteis muy emocionados, con los niños allí que ese día no fueron al cole, ¿cómo los preparasteis? ¿cómo les contasteis ‘mañana llega vuestra casa en camión’?…
JL: No es que se lo contáramos, es que ellos eran conscientes de todo el proceso, la pequeña no tanto pero el mayor nos preguntaba ‘¿y cuánto falta para que venga la casa?’. Casi todos los días pasábamos por delante de la parcela y le decíamos ‘dentro de poco la traen’. Él ya sabía las fechas…
R: Quisimos que viviera con nosotros todo el proceso. Y en noviembre estábamos todos para recibirla juntos.

El día de la implantación, ¿cómo fue?
R: Una fiesta. Mis padres, sus padres, los niños, todos juntos… Fue muy bonito. No se puede explicar con palabras lo que sientes. Una sensación de lo que tanto sueñas, deseas que lo tengas ya ahí… No te lo llegas a creer y a la vez lo disfrutas un montón.
JL: Mi hijo, como lo habíamos hecho partícipe de todo el proceso, cuando entró estaba supernervioso, empezó a dar saltos y a tocar todas las paredes, a acariciarlas, y decía muchas tonterías… de los mismos nervios, y decíamos ‘estáte quieto, relájate…’
R: Fue todo muy familiar, con la botella de champán… todo el equipo muy cercano e ilusionado como tú lo estás. Fue muy bonito, mucho.

Y este tiempo viviendo aquí, ¿cómo han sido?
JL: Pues desde que tomamos la decisión de cambiar de casa, vender el piso,… le dimos muchas vueltas, no somos de hacer las cosas a lo loco. El tiempo que pasa desde que decides vender tu casa, en la que han nacido tus hijos, que ya le tienes un apego, comprar la parcela… al final pasan unos años y ver que ahora nuestro sueño se ha hecho realidad es una gozada.

Y en el día a día, la sensación de la casa… a veces se dice que si puede ser una sensación de casa prefabricada… ¿habéis tenido esa sensación?
R: Lo que nos sorprende mucho es que cuando le dices a la gente antes de venir que es prefabricada te preguntan ‘¿pero de qué es? ¿de madera?’ Luego se sorprenden cuando la ven. No es lo que se habían imaginado para nada. Ha sido el cotilleo de la zona, todo el mundo pasando, todos preguntando… parecíamos comerciales de la empresa.
JL: Nos han pedido 30 o 40 veces el teléfono de la empresa.
R: Fue muy llamativo para nosotros pero para la gente parece que más.
JL: Todo el mundo dice lo mismo, porque le dices que te la han traído ya así pero nadie se imagina porque parece una casa de obra tradicional. No notas la diferencia.
R: Les encanta, tenemos que explicarlo todo porque es que les sorprende. A todo el mundo le gusta mucho.
JL: Hay un detalle que me gustaría añadir. Nos llamó mucho la atención que fuimos a firmar el último paso al notario, el fin de obra, íbamos andando con el notario y nos dijo ‘ya por fin se ha acabado, ¿eh?, la pesadilla se ha acabado, ¿eh?’ y nosotros le dijimos ‘¿por qué?’, él respondió ‘¿qué no estáis de los nervios? Yo no conozco a nadie que no se haya hecho una casa y no venga aquí con depresión’. ‘Pues nosotros no nos hemos enterado la verdad’, y él remató ‘pues sois los primeros’.

Y volvemos a rebobinar en el pasado… ¿lo volveríais a hacer?
Contestan los dos al unísono… ‘sí, sí, claro’. Y añade Rosana: ‘no habría duda’.

Finalizamos la entrevista compartiendo con vosotros uno de los momentos más emocionantes del proceso, la implantación de la casa de Rosana y José Luis.

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