La construcción industrializada está permitiendo trasladar al sector residencial dinámicas ya consolidadas en industrias como la automoción o la aeronáutica. Cuanto mayor es el volumen de producción, mayor es la eficiencia del sistema sin comprometer la calidad del producto final.
Al fabricar un mayor volumen de elementos bajo una misma metodología, aumenta el control sobre la producción, la planificación y el suministro de materiales. Esta optimización permite trabajar con mayor previsibilidad, ofreciendo precios y plazos cerrados desde el inicio de la producción, sin que ello suponga limitar el diseño.
Esto hace referencia a la personalización en masa (Mass Customization), ampliamente utilizado en la industria manufacturera: procesos repetibles capaces de producir productos diferentes manteniendo los mismos estándares de calidad y eficiencia.
En el mercado residencial de gama alta, la producción se convierte en una ventaja competitiva. Permite ofrecer al promotor un proceso más competitivo y predecible, manteniendo el control sobre costes, plazos y calidad.