El interior se organiza mediante una distribución que diferencia de forma natural las zonas de día y de noche a lo largo de sus dos plantas.
En planta baja, el salón-comedor y la cocina conforman el núcleo principal de la vivienda. Ambos espacios mantienen una relación directa, aunque se diferencian mediante un elemento separador que permite delimitar usos sin perder la continuidad.
En esta misma planta se incorpora un dormitorio con baño privado, además de un segundo baño y una zona de lavandería independiente, completando un programa funcional para el día a día.
La planta superior se destina a la zona de descanso, con un dormitorio principal con baño en suite y vestidor, junto a otros dos dormitorios dobles y un baño adicional. Esta organización permite responder a las necesidades de una futura familia, manteniendo una distribución ordenada y equilibrada.
A nivel de interiorismo, el proyecto refleja la preferencia de los clientes por los contrastes de los materiales, combinando tonos oscuros con la madera en acabado cerezo.